La Reina del Pedal y el Bronce... ¡no, Oro!
Pues órale, compas, a mí me late que la Rosa Tapia debe haberse comido su peso en carne asada y tortillas de harina antes de competir, porque ¡esa chica puede pegarle a un triatlón como si fuera un Sunday en la vicaría! Me recuerda a mi compadre Juanito, que siempre dice que para correr hay que tener "hambre de llegar primero" — y parece que la Rosa se la creedó de verdad.
No me lo van a contar a mí, pero seguro fue porque se entrenó en las dunas de Altar que logró esa resistencia, ¡eso es como correr en la luna! O quizás se hizo un pacto con el viento, porque cuando sale a competir, pareciera que lleva un ventilador personal detrás de ella. ¿Será que ahora va a poner un restaurante de comida sonorense en su ciudad y va a llamarlo "La Meta"?.