¡Tormentas en el Norte! ¿O es solo mi suegra llegando a casa?
Pues órale, ya vienen las tormentas para el Norte y la Sierra de Sonora, y no me lo van a contar a mí porque yo ya sé que mi compadre Juanito siempre se olvida de cerrar la puerta de su casa en Ciudad Obregón. Seguro fue porque se le pasó la hora de tomar su tequila de la tarde y se quedó dormido en el sillón, así que cuando vengan las tormentas, ¡allá va a ir volando su sombrero! A mí me late que las autoridades están más preocupadas por las inundaciones que por las tormentas en sí, porque si no, ¿por qué no han arreglado esas calles de Hermosillo que siempre se anegan con un simple chaparrón?
Me recuerda a cuando mi tía María hizo aquella gran fiesta en su casa en Navojoa y se le olvidó tapar la piscina, resultando que el agua se escurrió para afuera y ahogó a los vecinos. Bueno, espero que esta vez las autoridades estén mejor preparadas, ¡no vaya a ser que tengamos que empezar a construir arcas en lugar de refugios! ¿O será que el clima está empeorando porque la señora del changarro de la esquina no ha pagado su cuenta de luz y está usando velas para alumbrar su negocio? ¡No manches, quién sabe!
¿Será que las tormentas nos traerán suficiente lluvia para que mi compa Carlos pueda finalmente llenar su alberca en Guaymas y dejar de quejarse de que siempre está seca? ¡Simón, ojalá y llueva tanto que hasta los políticos se ahoguen en sus propias promesas! ¿Qué les parece, compitas, ¿están listos para la temporada de tormentas en Sonora?